Llegó, pues, al punto en que los senderos se desvanecían. Pensó: "Y ya no sé si yo sigo el camino, o si el camino me sigue a mí".
jueves, 31 de julio de 2008
viernes, 16 de mayo de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
De lo que están hechas las razas mutantes
Las razas mutantes están hechas solo de esto: de todas y cada una de sus erranzas
martes, 12 de febrero de 2008
Las almas errantes y las mujeres luciérnaga
No valdría la pena tanta erranza –dicen que dicen las almas errantes– si no pudieran imaginar la cruz del sur a través de los destellos de fuego de las mujeres luciérnaga.
miércoles, 6 de febrero de 2008
Los licántropos y las mujeres luciérnaga
No se convierten en hombres lobo las noches de luna llena, dicen, sino cuando las mujeres luciérnaga salen de ronda , y están en celo.
La tempestad
Desde sus fortalezas escudriñan y temen la llegada de la tempestad. Desde acá, todo es distinto: nosotros somos la tempestad
miércoles, 23 de enero de 2008
El acuerdo
Y en nada estaban de acuerdo, salvo en convertirse a sí mismos en armas para expulsar a los invasores.
La reunión
Las razas mutantes enviaron cada una a uno de ellas. Habló cada cual en su lengua. Sin embargo, se entendieron. Dicen que porque todas tienen en común el recuerdo de su origen en la gran explosión.
El tiempo del fin de los tiempos
Ha llegado el tiempo del fin de los tiempos, dijo, pues se acabó ya el tiempo de esperar
martes, 22 de enero de 2008
Diríanse inmóviles
Reparten sus miradas de este a oeste, de norte a sur. Diríanse inmóviles. Es porque los ojos no alcanzar a percibir sus movimientos
miércoles, 16 de enero de 2008
Cegados por el resplandor
Cegados por el resplandor que pasa por sus manos, se creyeron los hacedores de la alborada y creyeron la alborada consumada. Mas es aún el primer segundo del siglo infernal.
Palabras que se mencionan, palabras que no
Hay quienes mencionan ciertas cosas pretendiendo que tales cosas no lleguen a saberse. Hay quienes no las mencionan por entenderlas sabidas. Y hay quienes no las mencionan sabiéndolas vanas.
lunes, 14 de enero de 2008
Sus ojos brillan
Sus ojos brillan. Pero nosotros sólo vemos sus ojos cuando nos miran. Tenemos entonces la pretensión de que sus ojos brillan sólo para nosotros.
Dicen que pueden matar sólo por necesidad
Dicen que pueden matar sólo por necesidad, sin apasionamiento. Dicen que por eso pueden llegar al nivel de los animales. Dicen que por eso pueden ser plenamente humanos.
Dicen que pueden matar sin apasionamiento
Pueden, dicen, matar sin apasionamiento: sólo por necesidad.
Dicen que dejaron de sentir odio
Dicen que dejaron de sentir odio. Que por eso pueden matar sin apasionamiento.
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